Cómo evitar que la crítica nos afecte

By 1 abril, 2016Autoayuda

12940115_1591594241065550_274827922_n Quiero contarles un consejo que encontré en un libro que transformó mi vida. El libro se llama “Los cuatro acuerdos toltecas” y nos cuenta las cuatro premisas de la comunidad tolteca que ayudan a evitar el sufrimiento. Hoy les voy a hablar del segundo acuerdo: no te tomes nada personal.

Muchas veces nos desalentamos o nos enojamos cuando alguien dice algo negativo acerca de nosotros o acerca de aquello que nos importa. Por lo general, tomamos la crítica como una ofensa directa y es habitual que reaccionemos justificándonos o atacando de vuelta. Si alguno de ustedes ha estado en esa situación, ya sabrá que el resultado de actuar así no suele ser bueno. Es aquí donde podemos aprovechar la sabiduría del segundo acuerdo tolteca.

No tomarse las cosas personalmente significa darse cuenta de que el otro, quien hace la crítica, ve el mundo a su manera. Ha tenido ciertas experiencias que han moldeado su percepción de la vida de una determinada forma. Eso no significa que su visión sea correcta o incorrecta, es sencillamente su visión y tiene derecho a tenerla, así como cada uno de nosotros tiene la propia.

Cuando comprendemos de verdad que los comentarios negativos o negligentes de los otros dependen de sus creencias, que a su vez están moldeadas por lo que ha vivido, ya no hay necesidad de enojarnos ni de sentirnos mal con nosotros mismos, porque caemos en la cuenta de que el mismo comentario negativo lo hubiera podido recibir cualquier otro destinatario, ya que la crítica no dice nada acerca de nosotros, sino que habla acerca de quien critica.

Les puedo contar una experiencia personal. Durante mi adolescencia me encolerizaba cada vez que alguien hacía algún comentario desfavorable de las mujeres. Perdía mucho tiempo y energía en discusiones inútiles que trataban de probarle al otro que estaba en un error. Un día conocí a Juan, quien no paraba de despotricar contra mi género. Como siempre, empecé a enrabiarme a medida que lo escuchaba hablar; sin embargo, recuerdo ese día porque por primera vez hice algo diferente. En vez de atacar y discutir, simplemente, cerré la boca y le pregunté a Juan por qué él pensaba así. Él me contó que las mujeres con quienes había tenido una relación amorosa lo habían engañado, mentido y utilizado. ¿Acaso no era entendible que él pensara así del género femenino? Por supuesto que sí. Eso no significa que todas las mujeres sean mentirosas, pero tal vez sí mintieron algunas de las que Juan conoció. Entonces él para protegerse a sí mismo de volver a sufrir, las metió a todas dentro del mismo saco.

Personalmente, creo que es una lástima que Juan piense así, porque él mismo bloquea la posibilidad de conocer otro tipo de mujeres (es decir, ¿qué mujer se va a sentir con ganas de aproximarse a un hombre que irradia resentimiento?), pero ese ya es su problema. Sería injusto que todas las mujeres del planeta nos enojáramos por algo que él –no nosotras- no ha podido superar.

Llevando el segundo acuerdo tolteca a la práctica en este ejemplo; es decir, no tomarse personalmente el comentario de Juan me ayudó a no sentirme atacada pensando que él me decía mentirosa a mí que soy mujer, sino más bien comprender que sus palabras hablaban de la vida de él, de sus propias experiencias, de la forma en que él veía el mundo. Y cuando pude atisbar un poco el sufrimiento de Juan es cuando la rabia comenzó a desvanecerse y emergió la compasión.

Estoy convencida de que no tomarse las cosas personalmente es una habilidad que se puede entrenar. De hecho, yo practico un ejercicio; cada vez que siento que me empiezo a enojar con las palabras de otro, repito en mi mente “lo que dice es de él/ella”, “es su manera de ver el mundo”, “esto no es mío, es de él o de ella”. He descubierto que recordar esto, me ayuda a calmarme.

¿Y a ti qué te sirvió para impedir que las críticas te afecten? Por favor cuéntame a mí y al resto de la comunidad para que todos podamos aprender de tu experiencia.

3 Comments

  • Carmen dice:

    Muy buen dato. Ese libro es excelente.

  • Romi dice:

    Excelente, lo leí cuando me lo mencionaste, gracias! A mi me ayudó mucho aprender, en un curso de yoga, que las opiniones son por deficinicón cambiantes, que no son la verdad, sino solo versiones. Y que los demás son nuestro espejo, es decir lo que nome gusta del otro es algo que no me gusta de mi misma. Un abrazo!

  • Positiva dice:

    Gracias Romi, tienes toda la razón. Cómo no acordarse de opiniones o críticas que uno mismo defendía antes a capa y espada. Lo mismo le pasa a los demás. Gracias, muy buen consejo tenerlo en mente.

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