Fuimos entrevistados por revista Paula para su reportaje sobre amor propio. Léelo aquí

By 3 abril, 2019Sin categoría
¿Me quiero mucho, poquito o nada?

Reportajes y Entrevistas

¿Me quiero mucho, poquito o nada?

POR VICTORIA MISITO Y ALEJANDRA OLGUÍN / ILUSTRACIÓN CAROLA JOSEFA

De un total de más de tres mil personas encuestadas, un 86% de las mujeres asegura haber dejado de hacer alguna actividad por su apariencia física, un 72% dice sentir vergüenza de su cuerpo y un 30% no se siente conforme consigo misma. Estos son los alarmantes resultados que arrojó el estudio realizado por el colectivo social La Rebelión del Cuerpo. Aunque el ‘amor propio’ parece ser un concepto común, practicarlo pareciera no ser tan simple. Aquí, cinco expertos cuentan en qué consiste, cómo se trabaja y por qué es tan importante.

Un concepto popular

Amor propio. Así, tal como se lee -y también por un tema de obviedad-, podría entenderse como amarse a uno mismo. Algo fácil. Pero llegar a sentirlo, muchas veces está lejos de ser algo simple. Su construcción puede requerir de un largo proceso. Se trata de un concepto que va mucho más allá y que define nuestra manera de comprendernos a nosotros mismos y, por consecuencia, al resto. Los expertos coinciden en que, a pesar de que sea un término bastante popular, no está especificado de manera literal en la sicología. “Se podría decir que es una de las aristas que abarca la autoestima. Esto último, en palabras simples, es el valor que nos atribuimos a nosotros mismos. Es un rasgo universal: todas las personas desarrollamos algún sentimiento de autoevaluación, el que puede ser positivo o negativo”, dice Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana.

Se habla de ‘autoestima alta’ cuando alguien es consciente de sí mismo, se respeta como tal y actúa en pos de su bienestar. La terapeuta y coach Valeria López lo explica así: “No significa creerse mejor que el resto ni pensar que todas nuestras actitudes son buenas. Sino que es reconocer las virtudes y defectos, entender que somos humanos y buscar lo mejor para uno. Por ejemplo, si una persona sufre de ira, un acto de amor propio sería aceptar el problema, pero también hacerse cargo y trabajarlo. Porque, finalmente, la ira sólo la llevará a situaciones que le harán aún más daño”.

Frente a esto, la psicóloga y fundadora de La Rebelión del Cuerpo, Nerea De Ugarte, afirma: “La autoestima es como una vacuna, una inmunidad emocional que te entrega herramientas para pararte frente al mundo y definirte independiente de las expectativas sociales y los estereotipos”.


El origen

Todas las personas tienen la disposición a desarrollar una valoración de sí mismos, la que se inicia con la recepción que tenemos cuando llegamos al mundo. “Su origen tiene que ver con la bienvenida que los seres humanos recibimos al nacer, es decir, comienza con la presencia de un otro, que en la mayoría de los casos son los padres. Ellos influyen mucho en la construcción del autoestima enseñándole a su hijo sus capacidades, haciéndolos sentir seguros y también siendo un ejemplo, ya que su autopercepción puede determinar la que tendrán los hijos de sí mismos”, cuenta Anuch. Y agrega: “Cuando alguien no recibe los afectos necesarios, suele ocurrir que se empieza a construir una valoración lastimada y herida”.

A medida de que los niños van creciendo, esa valoración se ve matizada por los estereotipos y exigencias sociales. “La crianza es la base desde donde las personas se construyen, pero también influyen la educación formal, la interacción con el resto y los medios de comunicación masiva, los que van mermando la autoestima e identidad”, dice De Ugarte.


(Re) Construcción

El amor propio se va consolidando a lo largo de la vida y hay que fortalecerlo, ya que puede debilitarse. Para el sicólogo y profesor de la UAI, Roberto Aristegui, lo más importante, es entender primero quién es uno para después aceptarse. “La gente entiende por identidad, tradicionalmente, ser uno mismo en el tiempo. Sin embargo, el ser humano es evolutivo y está abierto a nuevas experiencias. Amor propio no es tener amor a una identidad fija, sino que abrirse a las posibilidades de tu poder ser”.

Una vez que tomamos consciencia de nosotros mismos y de quiénes somos, De Ugarte explica que el siguiente paso es analizar de manera crítica los estereotipos bajo los cuales cada uno se evalúa. “Es importante que la escala con la cual nos medimos sea una escala personal y no basada en las expectativas de nuestro entorno”, dice la psicóloga. Además, afirma que hay que tener claro cuánto de lo que hacemos o nos pasa tiene que ver con presiones sociales y cuánto con decisiones personales, metas y desafíos propios. López agrega: “La sociedad ha puesto el valor de las mujeres en las relaciones: en estar casada, en tener hijos. Eso está cambiando, pero no sé si para bien. Ahora el valor se ha puesto en el éxito profesional, lo que es una trampa, porque el valor sigue estando afuera y no en la esencia de la persona. Es reemplazar un problema por otro”.

En el caso de que una persona no haya recibido las herramientas necesarias para construir una valoración positiva de sí misma, Anuch explica que se hace un re-procesamiento cognitivo, en el que la persona tiene la opción de volver a pensarse. “En terapia tratamos de reconstruir una perspectiva más realista de uno mismo, que se evalúe desde la propia mirada, no desde lo que otros te dijeron o te dicen que eres. Y si esa imagen personal sigue siendo negativa, se busca algún elemento donde se identifique alguna fortaleza para seguir adelante”.

En cuanto a los consejos prácticos para fortalecer el amor propio, López recomienda no obsesionarse con una check list que impone la sociedad. Además, entrega pequeñas acciones diarias de autocuidado que podrían ayudar: “Cosas tan simples como darnos un espacio para almorzar si es que corremos todo el día, no decirte frases como ‘qué idiota soy’ cuando te equivocas, o estar consciente que cuando terminas una relación no significa que no seas valiosa, sino que simplemente a veces las cosas no funcionan, son pequeños gestos que pueden servir  para tener una relación más sincera con uno mismo”.

A su vez, De Ugarte propone: “Cuando construyamos nuestra escala de evaluación personal, esta deber ser desde lo que admiramos y lo que nos inspira, ya que eso nos genera un propósito y nos hace sentir vivas. Hay que evitar compararnos con el resto en una lógica de mujer perfecta”.

Límites

Tener una autoestima alta y, por ende, un amor propio consolidado, no es sinónimo de ser narcisista. La psicóloga de Clínica Las Condes, Paulina Lucherini, explica que el amor es una visión honesta con uno mismo, “un equilibrio entre ser capaces de querernos incondicionalmente, pero también responsabilizarnos de nuestras debilidades y hacer algo por mejorarlas, para así no pasar a llevar a los otros”. Esto, principalmente, porque somos seres sociales y necesitamos la interacción con quienes nos rodean, cuenta Lucherini.

López concuerda con esta afirmación y agrega: “El narcisismo es una valoración irreal y desmesurada, en que una persona busca admiración y expone sus logros o cualidades para destacar sobre el resto pero de una manera egoísta”. De hecho, la experta adhiere a la teoría de que los narcisistas carecen de amor propio, y por eso buscan llenar ese vacío con la admiración del resto.

Finalmente, hay algo en que todos los expertos concuerdan, y es que, si bien el camino y proceso que llevan al amor propio puede ser difícil, siempre vale la pena trabajarlo.

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